El entrenador: jefe, compañero, profesor y alumno

Un gran entrenador debe ser polifacético; debe saber adecuar su carácter y cómo se muestra de cara a sus jugadores según las necesidades de la situación. Llevar un equipo hacia sus límites requiere de un gran esfuerzo y compromiso a todos los niveles.

Pelayo Sanz

En mi opinión, un entrenador debe tener hasta 4 papeles diferentes y cada uno tan importante como los demás:

El entrenador: el jefe en la oficina.

Un entrenador debe ser el líder del equipo, el jefe de una manada que delegará parte de sus responsabilidades a los que jugarán el partido. Aunque los jugadores sean los verdaderos protagonistas, nunca deben sentir con más voz que su entrenador, él debe creer en sus ideales y hacer que su equipo crea en ellos también. Pero no sirve con hacer y deshacer a partir del dogma de «porque yo soy el entrenador y el que manda»; no, el entrenador siempre debe ser respetado porque merezca ser respetado. Porque sepa trabajar bajo presión y hacer los cambios necesarios para que la cosa funcione, porque sepa cómo hay que tratar a los jugadores según el momento o porque se implica tanto o más que sus jugadores en querer cumplir los objetivos.

El entrenador: un compañero más entre sus jugadores.

Este punto está íntimamente relacionado con el primero; si bien el entrenador debe diferenciarse claramente de los jugadores, también debería saber cómo tratar a sus jugadores. Crear un buen ambiente en los entrenamientos no depende solo de la relación intrajugadores, sino que el entrenador también debe apoyar esas relaciones con cierto tipos de ejercicios —algunos, no todos obviamente—. Pero el entrenador debe ser un compañero más para que los jugadores lo puedan ver como una persona con la que hablar; todas las personas corremos el riesgo de tener un problema —ya sea de hockey u otra cosa— que pueda afectar al rendimiento en la pista y los jugadores deben sentir la libertad de hablar con su entrenador para conseguir un máximo rendimiento físico y psicológico. Por ejemplo, hacer entrenamientos más suaves si sabes por tus jugadores que han tenido una semana muy cargada de exámenes  o librar de un entreno a un jugador que ha tenido un día de mucho trabajo. Un entrenamiento sin estar centrado es tiempo perdido.

El entrenador: siempre un profesor.

A la mayoría cuando lean el título pensarán directamente en las categorías base: No, esto sirve desde la escuela hasta el mejor equipo de la OK Liga. La perfección no existe y el entrenador, ya sea por tener más experiencia o por tener una visión algo más alejada y estudiada, puede ayudar a que sus jugadores sean mejores. Ya sea un profesor en un aspecto básico como que aprendan a patinar a los 5 años o en un pequeño detalle a la hora de regatear a un portero a los 28; un entrenador debe tener siempre entre sus objetivos hacer que sus jugadores sean mejores individualmente, no solo como colectivo.

El entrenador: un alumno constante.

Por último, y no por ello menos importante, tenemos la faceta de alumno de un entrenador. Y es que el hockey es una fuerza constante en constante evolución y los entrenadores —y para eso tenemos la ayuda de webs como esta— debemos estar al tanto de cualquier novedad aunque no creamos que sea efectiva para nuestros intereses. Por eso un entrenador nunca dejará de aprender cosas nuevas.

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