Entrenando al Portero de Hockey Patines del Siglo XXI

El hockey sobre patines ha evolucionado mucho en los últimos años, el cambio de reglamento, la globalización por la cual tenemos a un clic de distancia prácticamente cualquier liga y las nuevas formas de entrenamiento y de formación están cambiando todos los aspectos tanto a nivel formativo como profesional, y adaptarse no es una opción: es una necesidad. En este aspecto, la posición de portero no está fuera de esta ecuación y, dada la importancia que tiene dicha posición, vamos a echar un pequeño vistazo al que puede ser el modelo más “genérico” (aunque hay tantos estilos como guardametas) que podrían pedir los entrenadores en el futuro a corto y medio plazo.

Todos en nuestro mundillo conocemos el dicho de que el portero es “el 70% del equipo”; podemos no estar de acuerdo en el porcentaje exacto, pero es indudable que el portero es una parte relevante del equipo. Sin embargo… ¿estamos igual de convencidos de que le damos la misma importancia en el entrenamiento?

El entrenamiento del portero tanto a nivel senior como formativo ha cambiado mucho. Ahora, la mayoría de los clubes cuentan con un entrenador de porteros. Pero su labor solo cumple un porcentaje pequeño de la formación; serían algo así como las “clases teóricas”, complementarias e inútiles si el alumno no es capaz de ponerlo en práctica. Además, los entrenadores buscan que el portero sea más participativo y que haya más finalización, con lo que se aumenta el tiempo de entrenamiento de esta parte del equipo comparándolo con los entrenamientos utilizando una sola portería tan habituales en “la vieja escuela”.

Por otro lado, muchos entrenadores han cambiado lo que buscan en un guardameta, pidiéndole más implicación, inteligencia y lectura de juego. Aunque todavía hay veces que a uno se le escapa lo de que quiere “un portero que pare”, la realidad es las labores en esta posición se han multiplicado y van más allá de pararlas o no y, sobre todo, cada vez está más claro que la clave está en el camino más que en la parada en sí; en la capacidad de hacer cada ocasión más sencilla de parar a través de la colocación o la anticipación que en la habilidad de parar pese a encontrar en una situación más complicada.

Podríamos definir a este “portero del siglo XXI” como un jugador más en la pista (algo muy asentado en otros deportes como el fútbol o el fútbol sala). Un portero debe entender al jugador sin dejar de ser portero (algo que desarrollaremos en otra ocasión), adelantarse a los movimientos de los atacantes, sabiendo cuáles son los más probables (aunque sin asumir eso como lo que va a pasar) e incluso tomar riesgos para, después de parar una pelota, ser el que facilite a sus compañeros una rápida transición.

En el hockey actual tenemos tres ejemplos muy fáciles de ver. El primero, aunque ahora no lo tengamos en la élite, es Roger Molina, ex-portero de Reus y Vendrell entre otros. Probablemente el principal valedor de esta idea, tanto como portero como entrenador; siempre ha inculcado la idea de que un portero debe intentar anticiparse a las jugadas, saber leerlas y tomar riesgos que, al final, siempre darán más al equipo que lo que le quitarán con errores puntuales.

Poniendo un ejemplo concreto que sucedió hace unos años. El guardameta catalán del Trissino Adrià Català, en unas de sus primeras temporadas en el Lodi italiano, fue protagonista de un video “viral” donde, con marcador en contra y a punto de acabarse el partido, salió hasta mitad de su campo para intentar robar una pelota. La jugada acabó en gol del equipo contrario; pero es una buena muestra de la capacidad que tiene el portero de intentar sorprender y no quedarse solo en parar la pelota, sino también en robarla e impedir que los rivales lleguen a tirar. Porque la mejor manera de evitar un gol en contra es que el rival no llegue a disparar. Y sí, fue un error, uno solo por las decenas de bolas que Català roba, aunque no sea en esa misma zona de la pista, cada temporada. Vale la pena, ¿no?

Otro lo tenemos en la portera del Telecable H.C. Elena Lolo. Lolo es una de las pocas porteras de élite (tanto femeninas como masculinas) que utilizan la posición de cuclillas de manera habitual, siguiendo la pelota patinando más que arrastrándose, lo que la ayuda a anticiparse en varias ocasiones. Y es que en casi cada partido, Lolo aprovecha esa tensión constante para salir del área pequeña y de la portería para ser ella la primera en coger la pelota y pasarla a una compañera cuando la bola llega, por un mal pase o una mala recepción, a su campo, ampliando su zona de actuación a todo el área y acelerando el ritmo de ataque de su equipo.

Pero… ¿cómo entrenamos todas estas aptitudes? No es algo fácil de aplicar en los ejercicios más tradicionales, pero se puede combinar la actuación del entrenamiento específico de porteros con algunos ejercicios con todo el equipo implicado. Se pueden realizar ejercicios de patín para que los porteros vuelvan a tener un nivel de patín agachados lo suficientemente alto como para moverse con facilidad y trabajar el manejo con el stick con circuitos controlando la pelota y ejercicios de puntería para acostumbrarse a sacar la pelota hacia un objetivo (compañero) determinado.

Después, ya en portería, se pueden realizar ejercicios donde los jugadores tienen varias opciones para finalizar (con un ejercicio de bloqueo y continuación ya aparecen dos opciones: disparo o pase) y, así, familiarizar al portero con la lectura de juego y forzarlo a pensar en cada situación. Además, aunque no sea el tema de este artículo, estos tipos de ejercicios también ayudarían a los jugadores a trabajar en su toma de decisión, una cualidad básica para su formación.

Pese al número de palabras empleado, solo hemos arañado la superficie de la evolución del portero de hockey sobre patines, habiendo mil matices y variantes. Además, este “portero del siglo XXI” no tiene porqué ser del agrado del entrenador, buscando uno más clásico, ni todos los porteros podrán reunir todas las condiciones para llegar a su máximo nivel a través de esta idea. Pero es un buen punto de partida para que un entrenador piense e innove en las aptitudes de sus porteros, completando así sus conocimientos como formador al mismo tiempo que acerca a sus pupilos a su mejor rendimiento.

PELAYO SANZ PEREZ

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