Normalizar, entender y prevenir la desmotivación

“La clave de la felicidad es la gratitud. Gratitud es identificar y aprovechar la oportunidad en cada momento que se nos regala” (David Steindl-Rast)

A menudo se habla de la motivación, nos llenamos la boca hablando de cómo motivar, lo buenos que somos motivando, que conviene motivar… pero demasiado a menudo olvidamos pensar y hablar de ¿POR QUÉ ES NECESARIO HABLAR DE MOTIVAR? Muy sencillo: porque hay desmotivación.

La desmotivación es normal, en el sentido que le pasa a mucha gente. En coaching hablamos de «normalizar» como un aspecto clave para afrontar el cambio (en este caso pasar de la desmotivación a la motivación ). Es decir, no podemos motivarnos si nos sentimos culpables de estar desmotivados! De todo lo que aprendo trabajando con jugadores de todas las edades, profundizando en estos temas, he seleccionado unos cuantos obstáculos a la motivación.
La competencia.
Cuando nos fichan un jugador en nuestra posición que en ese momento lo percibimos como más “BUENO” y que nos robará minutos… Pero también al revés, es decir, el jugador que ante un rival más “FLOJO” se desmotiva porque necesita menos de sí mismo para rendir, para entrenar, para jugar los minutos que necesita.
OPORTUNIDAD: preguntarte por qué razón quieres entrenar al 100%, y entender que el otro nunca es la respuesta.
Los pasos atrás.
Hay momentos, ciclos, temporadas, que las cosas salen mal, por muchas razones. A veces factores externos a uno mismo, del entrenador o del club…., hacen que podamos tener la sensación de que no estamos progresando como imaginamos. Y podemos abandonar el sueño.
OPORTUNIDAD: recordar momentos donde has estado en tu máximo, donde las cosas han funcionado. Recordar también cuál es tu sueño y tu meta, y entender que precisamente estos momentos son los que ponen a prueba tu compromiso.
El mal partido.
El momento de vestuario, de regresar a casa…  Son momentos de angustia muchas veces. Impotencia de no entender cómo ha ido tan mal! Sientes frustración y rabia. Lo peor es arrastrar esto durante la semana, porque te puede hacer entrar en un bucle bestial!
OPORTUNIDAD: El entrenamiento más importante de tu vida es el lunes siguiente. Busca recuperar sensaciones, no esperes reencontrarlas .
El mal resultado.
Diferente del mal partido. A veces un mal resultado en un partido importante te resta opciones de futuro (perder unas fases, meterte en promoción de descenso, perder un average). Esto es caldo de cultivo para culpar a los demás.
OPORTUNIDAD:  Muy importante estar alerta y no dejar que la culpa contamine las relaciones dentro del equipo, liderando por, ejemplo, con la autocrítica, o el ánimo al compañero que ha estado mal, etc …
La dificultad en aprender.
Este es radical muchas veces. Nos hace dejar de creer en nosotros mismos como jugadores. Esto puede ser un lastre muy fuerte, pues nos puede arrastrar a disminuir efectividad en otros factores del juego
OPORTUNIDAD: Paciencia, relativizar. Entrar en el entrenamiento individual con calma, confianza, serenidad. No agobiarse por si no salen las cosas, pensar en positivo. Estar atento a los consejos del entrenador, buscar refuerzo externo, etc … todo menos culparse.
La mala relación con el entrenador.
Durante la temporada pasan cosas que alteran esta relación… Discusión abierta, conflicto, o simplemente sutilezas que se amplifican. También suceden a veces decepciones puntuales, decisiones que te perjudican, promesas que se rompen .
OPORTUNIDAD: no dejar que se haga bola. Tener la capacidad de pedir para hablar, no en caliente, pero no dejar pasar demasiados días. También centrarse en lo que depende de ti mismo, hacer un buen entrenamiento, dar una buena respuesta de trabajo .
La incomunicación con el entrenador.
Demasiado jugadores pierden el contacto (o no lo tienen nunca) con el entrenador. Muchas veces la timidez, o la desconfianza, o el miedo paraliza al deportista. Puede ser normal, pero no te ayudará a sacar lo mejor de ti .
OPORTUNIDAD: hacer un plan de acción. Empezar saludando, mirando los ojos, sonriendo al entrenador, de manera sincera. Buscar con la mirada durante el entrenamiento, mirarlo a los ojos cuando habla al grupo… poco a poco ir rompiendo la barrera.
La presión de los padres.
Siempre quieren lo mejor para ti. A veces no saben cómo ayudarte y con su comportamiento te hacen sentir presionado…
OPORTUNIDAD: Desarrollar empatía. Ante todo entenderlos y saber que todo lo que hacen lo hacen porque te quieren. Quieren ayudarte y no saben cómo. Después de eso, encontrar la forma de hacerles saber que este comportamiento que tienen no te ayuda.
Las renuncias / Ser «diferente».
A partir de un cierto momento, hacer deporte «en serio» significa renunciar a otras cosas (salir de fiesta, hacer otras actividades con amigos, descansar mirando la tele, etc..). Si las cosas no salen «sobre ruedas» puede aparecer la tentación a arrepentirse de las renuncias y pasar a hacer las cosas a medias (no querer renunciar a nada). Esto lleva a no comprometerse al 100%. Todo tiene un precio, y hay que estar dispuesto a pagarlo.
RESPUESTA : Poner objetivos a una temporada vista y tomar compromiso para toda la temporada. Ponerte y respetar tus propias normas, especialmente cuando dudes.
En definitiva, lo que siempre decimos… todos estos factores te ponen a prueba. Dos opciones: tener la razón o tener lo que quieres. Cualquiera de estos temas te puede servir de excusa y desarrollar este hábito… O te puede servir para coger el hábito de ser responsable de tu crecimiento y tomar las riendas de tu vida como jugador, buscar soluciones, cambiar, arriesgarte, etc…
Y todo esto… qué tiene que ver con los entrenadores?
La pregunta que se hacen muchos entrenadores debe cambiar. Debemos pasar de preguntarnos «cómo motivar a los jugadores ?»… A preguntarnos «cómo no desmotivarlos?». Evidentemente, un jugador viene a hacer deporte porque tiene alguna motivación, algún deseo, algún sueño, al menos, alguna expectativa. Sobretodo a partir de cierta edad, el componente motivación es imprescindible. Un joven de 14, 15, 16 años que apuesta para hacer deporte federado debe hacer una apuesta vital ligada con esta decisión, y por lo tanto debemos asumir que está motivado .
Muchos de estos deportistas, consciente o inconscientemente ponen en manos del entrenador su sueño. Es decir, confían en el entrenador como una persona que les acercará, que les ayudará a llegar a lo que desean. Esto tiene una ventaja y también una responsabilidad. Nos adjudican de entrada el liderazgo, pero si no estamos a la altura, los decepcionamos, nos convertimos en la persona que los está impidiendo alcanzar el sueño. Y como lo expresan?… haciéndonos culpables de su desmotivación rompiendo la relación, la confianza, el respeto, la fe… depende de cada persona.
¿Cuáles son las consecuencias , cuando un jugador pierde la motivación para que se siente traicionado o decepcionado por el entrenador? Dejar de ser uno mismo, dejar de arriesgar, dejar de vibrar, dejar de “desear” entrenar…
Merece la pena, pues, que reflexionemos sobre algunas de nuestras conductas que alimentan la des-motivación del jugador:
1 . – Decir al jugador todo lo que puede y no puede hacer. Si por estar yo tranquilo y «seguro» , colapso de normas, el jugador no puede expresar su juego.
2 . – Engañarle, hacerle falsas promesas. Si no soy capaz de decirle lo que espero de él con honestidad y al mismo tiempo darle pautas, dedicación, compromiso para ayudarle a crecer, estoy siendo un fraude.
3 . – Culparle de las cosas que van mal en el equipo. Cuando el equipo no juega, el entrenador empieza a sentirse amenazado, cuestionado, juzgado. Si no aprendo a manejar esto tiendo a estar a la defensiva y en lugar de analizar a mí y mis actuaciones, paso a justificar todo lo que ocurre en el equipo a las espaldas de los jugadores.
4 . – Ignorarle cuando hace cosas bien, o cuando no le salen las cosas y necesita refuerzo . Un jugador que se esfuerza y obtiene buenos resultados, necesita ánimo y reconocimiento. De la misma forma, cuando con buena actitud, no hay resultado, necesita también reconocimiento, paciencia y ánimo.
5 . – Fijarle objetivos rígidos desajustados (demasiado altos o demasiado bajos). Pasa a nivel individual y a nivel colectivo (p.ej. un equipo que tiene el objetivo de mantener la categoría porque lo dice el entrenador, pero en realidad los jugadores aspiran a más…) Es necesario establecer alianzas entre todos, saber qué esperan los jugadores del entrenador, del equipo y de la temporada, y codiseñar objetivos.
Todo esto se resuelve con diálogo, empatía, humildad, coherencia…. Factores de liderazgo personal. Muchas veces este es el verdadero salto. Liderarse a uno mismo antes de pretender liderar al equipo.
Y lo dicho, en lugar de pensar tanto en cómo motivar al equipo, pensemos más por qué es necesario hacerme esta pregunta ¿Qué puedo hacer diferente, para que el equipo no necesite que yo “les motive”?
(Post de Xavi García @xgpcoach)
http://www.xaviergarcia.com
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