Cómo Prevenir Lesiones Deportivas teniendo en cuenta Variables Psicológicas

“Murray, al quirófano: un año en blanco” EL PAIS 08/01/2018; “Una lesión retrasa el inicio del año de Benzema” EL PAIS 31/12/2017; “Guillem Vives, dos meses fuera” AS 02/01/2018; “Un Real Madrid de cristal: 13 lesionados en cuatro meses” DIARIO AS 9/12/2017; “Van Niekerk, recordman de 400, se perderá todo el año 2018” AS 3/01/2018…Noticias como estas son las habituales al ojear la prensa deportiva, y es que el 90% de los deportistas, tanto profesionales como amateurs sufren algún tipo de lesión durante la práctica deportiva.

Natalia Marzá Booth

Psicóloga CV. 08578.

Pero, ¿Por qué son tan frecuentes? ¿Cuáles son sus causas? ¿Y sus consecuencias? y lo más importante ¿se puede prevenir o disminuir de algún modo su frecuencia?…La abundante literatura científica que existe al respecto trata de averiguar estas y otras cuestiones relacionadas con la práctica deportiva y la mayoría llegan a la rotunda conclusión de que no hay un único factor (causa) que desencadene una lesión, sino, mas bien es una compleja combinación de factores físicos, sociales y psicológicos, los que están influyendo en la aparición de las mismas.
Así Buceta, en su libro “Psicología y lesiones deportivas: prevención y recuperación” señala que las variables que aumentan el riesgo de padecer lesiones deportivas van desde la historia previa de lesiones, la falta de preparación física, la edad, la falta de periodos adecuados de descanso, la ausencia de reconocimientos médicos y medidas preventivas, una alimentación deficiente, malas condiciones ambientales, una equipación deportiva inadecuada, sobreesfuerzos, hasta una motivación baja o excesivamente alta y el estrés psicosocial.
Es cierto que sobre algunos de estos factores no podemos intervenir, como es la edad del deportista o la historia previa de lesiones, pero en el resto de factores influyentes, tanto los entrenadores como el resto del equipo deportivo tenemos una responsabilidad a la hora de evaluar y poner medidas que eviten o por lo menos disminuyan la probabilidad de que nuestros deportistas sufran lesiones. Por ejemplo, los entrenadores y preparadores físicos, deben planificar adecuadamente los entrenos y periodos de descanso, así como controlar que las condiciones ambientales y el material utilizado se encuentren en buen estado.
Pero más allá de los aspectos físicos y sociales que influyen en la práctica deportiva vamos a centrarnos en los aspectos psicológicos que repercuten en ella. Hemos mencionado como tanto la motivación como el estrés psicosocial son los dos grandes agentes capaces de influir en la aparición de lesiones así que en esta ocasión profundizaremos en la MOTIVACIÓN.
La motivación se refiere a las condiciones o estados que activan o dan energía al organismo, que conducen a una conducta orientada hacia determinados objetivos y que la mantienen a lo largo del tiempo. Es necesario conocer y orientar los deseos, necesidades y expectativas… hacia conductas positivas, dirigidas hacia acciones que beneficien a la persona y su contexto social. Ya hemos dicho anteriormente que una motivación baja como una motivación excesivamente alta puede influir negativamente aumentando la probabilidad de lesión, por ejemplo, cuando un deportista muestra una motivación baja, puede no calentar adecuadamente, o no hacer caso a medidas preventivas recomendadas, y despistarse con más facilidad durante entrenos y competiciones. Sin embargo, una motivación excesivamente alta se traduce en conductas impulsivas y de riesgo, un aumento de la activación fisiológica que puede derivar en un mal funcionamiento corporal.
Así pues, tanto entrenadores como preparadores físicos, el resto del equipo e incluso compañeros pueden detectar este tipo de situaciones mediante técnicas de observación y entrevistas personales con los deportistas, y en caso de detectar alguna anomalía poner en conocimiento del entrenador para realizar una buena evaluación y derivación a un especialista (psicólogo).
Para que nuestros deportistas obtengan un nivel de motivación adecuado, es necesario que se den cuenta de la evolución de su rendimiento, proponiéndose objetivos positivos, desafiantes, realistas y claros (normalmente a principios de temporada y con ayuda del entrenador), y teniendo una buena comunicación con compañeros y entrenador. Cuando el deportista percibe su mejora, su estado de ánimo aumenta, y un estado de ánimo positivo hace aumentar a su vez el rendimiento, recibiendo también mayores apoyos que harán que se refuerce la conducta.
Además disponemos de todo un abanico de técnicas que nos ayudan a influir en la motivación de nuestros deportistas como:

  1. Registrar aspectos positivos y aspectos a mejorar de cada evento/competición. Esto le permitirá ir viendo su evolución y como es capaz de ver los aspectos a mejorar como una oportunidad para mejorar su rendimiento. Para ello podemos utilizar videos tanto de los entrenos como de los partidos.
  2. Motivar al deportista en el entrenamiento, debemos explicar los objetivos que tiene cada tarea que realiza. Así, aumentamos su compromiso para seguir el programa de preparación. Por ejemplo no es lo mismo dar vueltas a la pista durante 40 minutos sin que nadie te diga porque lo haces (lo cual generaría desmotivación) que si das vueltas durante 40 minutos y el preparador te explica que eso te servirá para mejorar tu resistencia y te permitirá llegar al final del partido más fresco.
  3. La capacidad de reforzar del entrenador, aumentando así el rendimiento, la autoestima y la actitud positiva de los deportistas. En este aspecto es importante saber que debemos reforzar la ejecución, la conducta, el esfuerzo, las actitudes positivas (como compañerismo, cohesión con el grupo) y no el resultado de esa acción. Además este refuerzo, cuando se está aprendiendo una nueva habilidad, ha de ser más frecuente, y a medida que va formando parte del repertorio de conductas del deportista hay que bajar su intensidad, ya que el objetivo es que se conviertan en un refuerzo intrínseco.
  4. Elegir actividades divertidas, dinámicas grupales, probar cosas diferentes y encontrar actividades que les hagan sentir a gusto con su realización. Cambiar de vez en cuando rutinas de entreno para despertar un clima positivo mediante actividades novedosas y aumentar así su motivación.

Las lesiones deportivas son frecuentes y tienen una gran importancia en el contexto deportivo, ya que implican un periodo de inactividad con múltiples consecuencias adversas, más o menos perjudiciales en función de la gravedad de la lesión, del momento en que se produce y de su evolución, y repercutiendo tanto en el deportista como en su entorno. Aunque es cierto que no pueden evitarse al 100%, ya que la propia actividad deportiva conlleva implícitamente el riesgo de que se produzcan, sí que existen actuaciones que pueden disminuir la probabilidad de que ocurran.
Médicos, fisioterapeutas, entrenadores, directivos, familiares y deportistas deberíamos profundizar más en la prevención y enriquecer los conocimientos en Psicología para incorporarlos a nuestra rutina de trabajo, de esta forma el beneficio incidirá tanto en el rendimiento de los deportistas como en su salud.

 

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