Trabajar la frustración en deportistas de hockey como parte fundamental de su entrenamiento

La gestión correcta de las emociones les ayuda a aumentar la concentración y el rendimiento en las competiciones.

NATALIA MARZÁ BOOTH
PSICÓLOGA C.V.08578.

Misma situación (ir por debajo en el marcador) diferentes reacciones….indudablemente tenemos que poner a Rafa Nadal como ejemplo de buena gestión de  situaciones adversas, y desgraciadamente hemos visto a Garbiñe Muguruza hacer gala de los malos modales en pista…manifestación clara de descontrol emocional.

En deportes de alto rendimiento es tan importante el dominio de la técnica y la táctica como el dominio de las habilidades psicológicas: la atención, concentración, el control de la activación, motivación, autoconfianza, y de entre ellas la gestión adecuada de la frustración.

La frustración como todas las emociones, es natural,  no es más que la rabia y la tristeza que sentimos cuando no conseguimos el objetivo por el cual habíamos luchado tanto (horas de entreno, lesiones, esfuerzo, dinero,…), ¿quién no se ha sentido frustrado en varias ocasiones?…normal ¿verdad?

Pero también, como todas las emociones tiene su utilidad. Bien gestionada, nos ayuda a tomar decisiones, a realizar cambios para mejorar resultados, a buscar alternativas, a cambiar estrategias…

Sin embargo, mal gestionada e influida por una emoción negativa elevada, lleva al descontrol conductual, y es cuando aparecen insultos a jueces y árbitros, golpes con la raqueta, gestos humillantes…con la consecuente pérdida de concentración, pérdida de imagen, pérdida como referente de valores, pérdida de autoimagen positiva…

Otra vez más queda demostrado que no basta con tener talento y grandes dosis de esfuerzo…sino que necesitamos inteligencia emocional para comprender nuestras emociones, aceptarlas y utilizarlas como aliadas para mejorar nuestro rendimiento y poder afrontar nuevos retos.

Como entrenadores nos interesa saber que nuestros jugadores van a pasar irremediablemente por situaciones que les provocarán frustración, lo importante es que esas emociones no lleguen a “desbordarse” provocando así problemas de atención, concentración y en definitiva disminución de rendimiento en la pista.

¿Y cómo conseguimos esto? ¿Cómo les ayudamos a mantener la frustración “bajo control”?. La respuesta es sencilla, con Información y Formación.

Información: Tal y como hemos explicado al comienzo del artículo, debemos explicarles que sentir frustración, ira, rabia tristeza cuando algo no nos sale como queríamos es perfectamente normal. No deben evitar el sentimiento, ni sentirse culpables por ello. Al revés, deben aprovechar ese sentimiento para mejorar su actuación y utilizarlo a su favor, utilizar la energía de esa emoción para transformarla en acción. Y aquí viene la segunda herramienta:

Formación: Vamos a enseñarles a cómo gestionar esa frustración para que no “desborde” la conducta. Veamos el siguiente ejemplo:

(CONTEXTO): Imaginemos dos jugadores de hockey patines, ambos en posición de defensas, ambos con estado físico similar, mismas horas de entrenamientos, mismo nivel socio-cultural, mismas horas jugadas como titular, jugando la misma liga, misma categoría, etc…uno de ellos le llamaremos Juan, y al otro de llamaremos Marcos.

Una misma situación (ESTÍMULO): Acaban de marcar un tercer gol en contra y queda tan solo la mitad de la segunda parte.

(REACCIONES) Jugador A Juan: Disminuye velocidad, tiene perdidas de concentración, aumenta fallos, tiene excesos conductuales (más faltas, insultos al árbitro, malos gestos,…)…

Jugador B Marcos: Aumenta presión a delanteros, aumenta velocidad, intenta dirigir a compañeros, sigue concentrado en pista…

¿Qué ha sucedido exactamente, para que ante una misma situación, con unas condiciones personales idénticas, Juan y Marcos hayan reaccionado de forma opuesta?….

La respuesta es bien sencilla, cada uno ha interpretado la situación de forma diferente, más simple todavía, cada uno ha PENSADO de forma diferente. Es muy probable que Juan tras el tercer gol haya pensado “otro gol en contra, no podemos hacer nada, queda poco tiempo, esto es imposible, la culpa es de…, estoy harto, mi equipo no hace nada, para qué seguir…”

Y es probable que los pensamientos que tuviera Marcos fueran del tipo “vamos por debajo en dos, voy a intentar presionar más al que los ha marcado, a por ellos, no es la primera vez que vamos abajo y al final lo hemos conseguido, corre, presiona,…”

Veamos de una forma más gráfica lo sucedido:

esquema1

De esta forma queda bien ejemplificado como los pensamientos, (la interpretación que hacemos de las situaciones) influyen directamente en cómo nos sentimos y como reaccionamos. Así que como entrenadores podemos enseñar a nuestros jugadores a identificar los pensamientos negativos que tienen durante la competición, para poder transformarlos en otros más realistas y adaptativos.

Se pueden utilizar una serie de registros que pueden cumplimentar tras cada partido, con tal de ver qué tipo de pensamientos negativos tienen:

 

Evento

(Estimulación ambiental)

Pensamientos Emociones/ respuestas fisiológicas
1.      Fallar una entrada decisiva en un partido “Que torpe soy, ya no ganamos” Enfado, desesperanza, aumento tensión muscular.
 

 

2.

 

3.

 

4.

 

 

 

El segundo paso sería organizar una sesión conjunta con los jugadores para que propongan alternativas a estos pensamientos, de tal forma que fueran más realistas y útiles a la hora de resolver este tipo de situaciones en los partidos. El hacer la sesión en grupo favorece además la cohesión grupal y que los jugadores con esquemas más positivos de pensamiento ejerzan de modelos con aquellos que no lo son.  Hay que hacer ver a los jugadores, que los pensamientos negativos, aparte de ser poco realistas y absolutistas, no les sirven en absoluto para mejorar su rendimiento, al revés les entorpece la concentración en el partido.

Tras finalizar la sesión, en el registro inicial deben haber sustituido los pensamientos negativos por los alternativos.

Por ejemplo:

Evento

(Estimulación ambiental)

Pensamientos Emociones/ respuestas fisiológicas
1.      Fallar una entrada decisiva en un partido “Que torpe soy, ya no ganamos” Enfado, desesperanza, aumento tensión muscular.
 

Pensamiento alternativo: ”Ha sido solo un fallo, he tenido muchos aciertos “Mantén la mirada en la pelota, este partido no ha terminado””

Mejor concentración, optimismo, tranquilidad
2.

 

3.

 

4.

 

 

 

Es importante indicar a los jugadores, que este tipo de ejercicios deben realizarlo tras finalizar cada partido, ya que el objetivo final, es que sean capaces de sustituir cualquier pensamiento negativo que les surja durante la competición, por otro más adaptativo, de tal forma que no se vea afectada ni su concentración ni su rendimiento. Y esto, al igual que cualquier parte técnica, se domina a base de ejercitarlo.

No menos importante es aclarar, que el entrenador, como parte fundamental del engranaje del equipo debe practicar este mismo estilo de pensamiento. No olvidemos que el entrenador es un modelo, y la lectura que haga el deportista del mismo determinará parte de su conducta. Las reacciones del entrenador ante las derrotas, las decisiones arbitrales e, incluso, los problemas personales, serán los que leerán y aprenderán los jugadores, más allá de sus palabras.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *