El pase como fundamento del juego colectivo (III)

En esta última entrega del artículo (puedes consultar la primera parte y la segunda) veremos cómo influye el pase en el ataque en power-play. Normalmente los equipos que defienden en inferioridad se colocan en formación de triángulo cerca de la portería y con la mentalidad de cerrar los disparos exteriores y los pases en diagonal, buscando que el equipo atacante tenga que abrirse un poco y alejarse de la portería. Es por esto que una circulación rápida puede marcar la diferencia y permitir llegar a portería con más facilidad.

Atacar ante un triángulo estático.

En los inicios de la norma del power-play, la táctica defensiva más utilizada era el triángulo estático, con dos jugadores detrás y uno en punta. Esto permitía más facilidad en la circulación exterior y más posibilidades de disparo desde media distancia sin oposición, generando un desgaste muy grande en el jugador en punta y dejando descubierto el portero en caso que los defensas no llegasen a tapar el disparo. Ante una defensa estática los atacantes deben conseguir, mediante el pase, hacer perder su posición a dos de los tres defensores. Esto se consigue moviendo muy rápido la bola, al primer o al segundo toque, y con constantes amenazas de disparo des del borde del área para hacer salir a los defensores de su posición y encontrar líneas de pase más claras con los delanteros, que a su turno tendrán mejores posibilidades de encarar al portero desde el lateral. El movimiento de balón tiene que ser rápido y preciso, con pases fuertes para evitar que la defensa los corte y salga al contraataque.

Atacar ante un triángulo en movimiento.

Con el tiempo y la experiencia de jugar el power-play, los entrenadores han estudiado formas más efectivas de atacarlo y defenderlo. El triángulo móvil, con los defensas basculando, es una de las más efectivas ya que permite bloquear las líneas de disparo exterior con más eficacia y a la vez detener los pases en diagonal. Ante esta defensa la circulación de la bola se vuelve más difícil. El atacante debe tener más cuidado a la hora de realizar el pase y tiene que interpretar el momento ideal para hacerlo. En este caso, el riesgo que comporta un error puede resultar más letal, ya que el equipo que defiende puede sacar una contra rápida con dos jugadores. Lo ideal en esta situación, a pesar de que se ralentiza el juego, es abrir un poco las posiciones de los atacantes para que los rivales tengan que recorrer distancias un poco más largas y así abrir los espacios para poder encontrar líneas de pase más claras. En consecuencia, el jugador con la posesión puede pensar mejor dónde hacer el pase y el momento preciso para hacerlo, teniendo tiempo para observar si hay algun desajuste defensivo y entendiendo que cuando el rival se ha desestabilizado y tiene dos jugadores en posiciones avanzadas para tapar el disparo, los pases en diagonal son los más letales, ya que rompen la defensa por el medio y dejan a un compañero sólo delante del portero.

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